Jesus marcado por el demonio

clavo

a) Maleficio directo

El maleficio directo se da, cuando se hace comer o beber cosas a las cuales se ha mezclado aquello con lo cual se intenta hacer el maleficio. Los ingredientes suelen ser: polvo de huesos de muertos, sangre, porquerías, partes de algún animal, etc. Pero la eficacia no depende tanto del material usado, sino de la voluntad de hacer daño con el poder demoníaco, que se imprime en ellos y que se manifiesta en los ritos y fórmulas usadas. Con frecuencia, en el momento de la liberación, la persona arroja cosas que ha comido o arroja hilos de algodón, cintas, clavos, etc., de una manera incomprensible. El Padre Gabriel dice en su libro: “A veces, se expulsa una saliva densa y espumosa o una especie de papilla blanca y granulosa. Otras veces, se trata de objetos más variados: clavos, pedazos de vidrio, pequeñas muñecas de madera, hilos de cuerda anudados, grumos de sangre… A veces, estas cosas son expulsadas por las vías naturales o vomitando. Nótese que nunca el organismo sufre daño al expulsarlos (en cambio, obtiene alivio), aunque se trate de vidrios cortantes. Otras veces, la persona siente un dolor en el estómago como si tuviera un clavo y después encuentra un clavo en tierra junto a sí y desaparece el dolor”.

http://es.catholic.net/biblioteca/libro.phtml?consecutivo=510&capitulo=6442

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